martes, 24 de septiembre de 2013

CITAS CÉLEBRES V





“El rock alcanzó la perfeccion en el 74, ¡es un hecho científico!“ (Homer dixit)

Vamos a veeeer… fue el año en que el Ente vió la luz… Rush sacó “Rush”, cogieron a Neil Peart e hicieron la primera gira…

Pues igual es verdad.



Futuros hijos míos: no olvidéis que “Yo antes estaba en la onda, pero entonces cambiaron la onda, y ahora la onda es otra, y me resulta extraña y escalofriante. Lo mismo os pasará a vosotros…” (Abuelo Simpson dixit)

jueves, 19 de septiembre de 2013

CITAS CÉLEBRES IV






“Me encantan las metáforas de queso, tanto como las galletas hechas de verbos transitivos” (Bufford Van Stomm)


Estimado Epigrafista: ¿has trabajado alguna vez como guionista de dibujos animados?


Futuros hijos míos:  dado que, de acuerdo con la gramática moderna, no hay verbos transitivos e intransitivos, galletas de algo inexistente no os puedo hacer. Si os da igual, os hago metáforas de queso.


(P.S. Si, ya sé que os debo lo de la boda, a ver si os creéis que la Mayor Epopeya que Vieron los Siglos se escribe en dos patás)
(¡Ups! ¿He dicho la Mayor Epopeya que Vieron los Siglos? Quería decir el Viaje del Caos que Recuerdo Reguleramente. A ver si nos vamos a crear expectativas demasiado altas…)

viernes, 13 de septiembre de 2013

REFLEXIONES BLOGUERAS



Interesanteee...



En llegados al post número 50, me ha dado por observar las estadísticas. Ya se sabe que los 50 son los nuevos 40, y que si la crisis de la madurez bitacoril, y tal.

Este blog, en el fondo, (y en la forma, y en la superficie, y en resumidas cuentas, y en total) lo abrí para Futuroshijosmíos, como ya sabéis los que me seguís (auténticas hordas, oyes, no doy abasto).


         Por supuesto tiene otros usos secundarios. A saber:

-         Recoger los réditos de la disentería mental con que la  Madreconcarné tiene a bien regalar al mundo.

-         Echarme unas risas con el Epigrafista, cada vez que dice o hace algo más extravagante de lo normal y le “amenazo” con el ya clásico “vas a ir al blog”.

-         Registrar acontecimientos familiares, no siendo que con el paso del tiempo se me olvide hasta lo más vívido y atroz. En realidad, tengo a quien salir, y no miro a nadie, Maestra (mira que olvidársete cuando me escapé de casa con 10 u 11 años, con el susto que te llevaste. ¡Pero si casi llegué hasta el pueblo de al lado! ¡Y Boanerges parando a los coches que pasaban para irme a buscar! Vamos, es que me hago cruces.) (Me consta que MamiManitas está de acuerdo conmigo).

-         Ocupar el ya de por sí mermado tiempo que me “sobra”.

-         Que en ocasiones tenga que escuchar “desde que tienes el blog, no haces más que ocuparte de él. ¿Y qué pasa conmigo, Marge? ¡Qué pasa conmigo!” (Epigrafista-Homer dixit)

Siendo así, el trazado y seguimiento de sesudas estrategias para incrementar el tráfico del blog, no es una de mis prioridades, ahora mismo (nunca digas nunca jamás). Véase: publico las entradas a borbotones (a veces dos en un día, seguidas de una sequía de casi una semana), el formato no puede ser más sencillo (nooooo, no tiene nada que ver con una hipotética lerdez computeril), disomogeneidad entre las primeras entradas y las últimas, dispersión en los temas, secciones que comienzan y no tienen seguimiento… Un sindiós, vamos.


Pero hete aquí que la observación del top ten me ha hecho reflexionar. En resumidas cuentas, lo que más os mola es esto:

Esto sí que no me lo esperaba, hermosos. Un desvarío pasajero, un disloque neuronal, y mira lo que pasa.

No sólo es que sea la segunda en la lista, es que la principal fuente de visitas por búsquedas, es por la palabra “Calixta”. Ahí me habéis descolocado del todo.

-         Antonino Primero el Rumboso.
Vale, esto sí que lo entiendo. Las historias de pretendientes despechados siempre tuvieron tirón. Mucho morboso, es lo que hay.

A sensu contrario, también tienen su aquel las historias que acaban bien (quiero pensar que es eso, y no que buscáis la explicación de cómo mi dilecto cónyuge me puede aguantar).


Vale. Os lo habéis ganado. Os tengo que contar lo de la boda.




Futuros hijos míos: cuidado con las enajenaciones mentales transitorias. Se pueden pagar caras.

jueves, 12 de septiembre de 2013

CITAS CÉLEBRES III







“Así es la envidia: hasta los perros la pueden tener” (el Epigrafista).

Querido cónyuge: me parece que el estudio del alemán te está cociendo el cerebro.



Futuros hijos míos: no os preocupéis, luego se le pasa.

domingo, 8 de septiembre de 2013

ACHOR ESTORI



Las gaviotas-pavo de las Islas Cíes

achor estori o una storia picoletta.
 Que no une petite histoire (los gabachos y sus nuances…)


No picoleta...


...sino picoletta

Retransmitida por una reportera de lujo: la Princesa Chicle (agradecimientos y demás).

         Estaba la Princesa Chicle y sus amigas (las chuches, supongo) tan ricamente en una de las muchas y excelentes playas de las islas Cíes un soleado día de agosto. Ya les habían avisado que, por lo que respecta al condumio, debían guardar serias precauciones, por las gaviotas del lugar, muy resabiadas ellas, tan acostumbradas al turisteo circundante que fácilmente pasaban de amigables a invasoras. “No será para tanto”, pensó para sí nuestra heroína (mientras empaquetaba los bocatas con tres vueltas de acero laminado y cerraba la bolsa con remaches de hierro fundido).
         Llegaron a la playa, pertrechadas de las armas y bagajes que son del caso, y observaron un cartel: “Prohibido atacar a los animales”. “Hay que ver lo agresiva que es la gente en vacaciones”, pensó entre sí la Princesa Chicle (mientras establecía el campamento, un recinto dotado de varios parapetos con foso).
Extendidas sobre la mullida arena, nuestras protagonistas se solazaban como es debido y de rigor. A su alrededor, otros acantonamientos similares. Y hete aquí que uno de ellos estaba descuidado, abandonado a su suerte por sus propias mesnadas, los célebres bañistas desertores. Poco a poco, fueron haciendo su aparición las gaviotas: unos enormes bichos entre pavo y avestruz paticorta, que casi daban miedo. Una tras otra, se acercaban cada vez más. Pronto quedó claro que se habían fijado un objetivo: comida. Trataron de espantarlas, gritarles, agitar los brazos, perseguirlas, cantarles por soleares. Como único resultado los empecinados bichos retrocedían dos o tres pasos en el mejor de los casos, para volverlos a recuperar en cuanto te habías dado la vuelta: el terreno ganado crecía más y más, y no había modo de hacerlas cejar en su empeño, una vez fijado su objetivo. Cuando lo estimaron oportuno (sospechamos que hubo voz de “al ataque”), saltaron sobre la bolsa de las viandas inmisericordemente. Hubo devastación, destrozo y vandalismo, y se llevaron volando cuanto estimaron oportuno, que fue mayormente casi todo, dando buena cuenta de ello lejos de la escena del delito, no sin regalarles con tan horrendas escenas de litigio y saqueo que ni la invasión napoleónica (sí, sí que hubo orden de ataque, algo así como alonsanfansdelapatgí!!!).
Horrorizadas por la ajena tragedia, nuestras protagonistas, mujeres de recursos, camuflaron hábilmente su propio sustento y se juramentaron para no abandonar completamente sus reales, estableciendo rigurosos turnos de baño.
Llegada que fue la hora manducatoria, la bolsa de la pitanza se puso de manifiesto. Y los bocatas, otrora sepultados bajo apariencia de cualesquier otro inocente y poco nutricio elemento, vieron la luz. Y las gaviotas lo advirtieron. Y el asedio dio inicio.
Rodeadas por huestes enemigas en lenta aproximación, nuestras heroínas se nutrían ante un ornitomuro expectante, temiendo un ataque sorpresivo, atentas a la emisión de cualesquier voz de ataque. Ni que decir tiene que dicha situación no es la más cómoda del mundo, pero nuestras heroínas sostenían el sitio con firmeza. El cerco se estrechaba. Entonces la solución vino, de manos de la Princesa Chicle, bajo forma de… melocotón.
En una hábil maniobra, que quedará registrada en los anales como jugada maestra de la poliorcética, la Princesa Chicle sacó un melocotón de la bolsa con la saludable intención de trapiñárselo enterito, le pesase a quien le pesase, y dándosele una higa de milicias enemigas, espectadores aviares o cualesquiera otros elementos disturbadores. A la vista de tan terrible arma, las palmípedas retrocedieron un paso. Los dientes se hundieron en la fruta. Otro paso atrás. Una y otra vez el melocotón fue despedazado, esparciendo su embriagador aroma, manando jugosidad intrínseca. Las hordas enemigas, confundidas y espantadas ante tan potente arma, huyeron en desbandada general graznando de terror. Albricias y victoria.
Eso son armas de destrucción masiva y lo demás tonterías.



Ùltimas noticias: hemos mandado a nuestros reporteros desde Chiribitiltullido a las islas Cíes para hacer el seguimiento (es que lo damos todo por nuestros lectores). Tom Bombadil nos informa de que a última hora de la tarde las lugareñas añudas (quizás también sañudas, a simple vista no se aprecia), salen a pasear, siguiendo una tradición de alta raigambre denominada “hacer la ruta del colesterol”. Dichas señoras transitan por la playa con cierta cadencia bamboleante, a uno y otro lado, seguidas por las gaviotas… con la misma cadencia bamboleante. Exactamente la misma. Cómo pudiste no grabarlo en video, Tom. Un profesional como tú.

(Hay que ver lo extendida que está la costumbre de hacer la ruta del colesterol, hasta los ayuntamientos han habilitado recorridos ad hoc. Seguramente se podría recorrer toda la Península pasando de una a otra ruta del colesterol, del mismo modo que en tiempos protohistóricos una ardilla podía hacerlo saltando de árbol en árbol.)

 
Futuros hijos míos: de todo se puede sacar una lección y la de hoy es esta: nunca vayas a la playa sin melocotones. Una nueva máxima que procuraremos observar en adelante.



sábado, 7 de septiembre de 2013

DEDIQUE USTED SU ENTRADA II


A DerBlaueReiter









Tiembla... Ha llamado a sus amigos

¡Son una banda motera! ¡Ahora lo entiendo todo!
("Gasterópodos from the Hell", creo que se llaman)



viernes, 6 de septiembre de 2013

LA FIESTA DEL LUGAR (y 3)


Partzrí: actividades aledañas
Si bien es cierto que este año paré el tráfico yo sola, eso fue porque MamiManitas estaba ocupada pujando el paso (también quería tocar las campanas, pero no se puede estar en la procesión y repicando, literalmente. Gran sabiduría la del refranero español). Ella no veía inconveniente alguno. Al fin y al cabo, no sólo realizó todas las actividades fiesteras que correspondían al evento, sino que además tuvo humor para llevar a la chiquillada al parque y se montó una cocina entera, incluido agujereamiento de encimera para encastrar el fregadero y la vitro. (A ver si os queda claro lo del nick, hombreya.)

 El Gitanorubio estuvo tooooodo el fin de semana mielando la miel. No es por mielar, pero la miel, bien mielada, es de lo mejor. (Hay que reconocer que esta referencia es para nota. Despistados, consulten aquí). Princesacaballobebé ha descubierto cómo bajar escalones con su bici, y a veces le coge la compulsión de dar vueltas a la casa (como antaño le daba a la comba hasta convertirse en un tomate saltarín), cogiendo carrerilla para saltar cuando llega a los escalones. Dicho vehículo es en todo adecuado para tal fin, así como para su dueña: estructura robusta, que resista los embates; sillín de los gordos, para no dañarse al saltar; gruesas ruedas de cross, y… timbre rosa. Cuando finaliza la tarea canda cuidadosamente con su cadena nueva de Hello Kitty.

Vaiolet y Dash han descubierto las bondades de las tostadas con nata y azúcar (que os dure mucho, hermosos, los demás no podemos ni olerlo), de las tostadas con mantequilla y azúcar, y de todo lo que sale de la tostadora en general. Candace dio lo mejor de sí misma en todas las tareas emprendidas, siendo denominada temporalmente "la tía del palillo". Es especialmente reseñable QUE DURMIÓ SIESTA. Creo que ha dormido tres en su vida, y esta fue una. Anonadada estoy. Casi me preocupo y todo.

En cuanto a los mayores, mención especial merece Beorn. Mayormente porque llegó al humo de las velas (literalmente) y se perdió lo mejor.

Al final me dio para otra trilogía, mira tú. Como churros me salen ya. Tiembla, Tolkien.

P.S. ¡NOTICIA DE ALCANCE!: tras larga lucha contra los elementos (sobre todo contra cierto elemento) ha llegado la plancha de la barbacoa. Pesa un quintal  y medio (¿Cuántos quilos son un quintal, Candace?). Mucho me temo que hasta la próxima temporada no podremos disfrutar de ella.


Futuros hijos míos: en casa hay tostadora, gofrera, sandwichera y plancha. En esta casa rige el principio de que si normal ya está bueno, mejor estará tostado.