Mostrando entradas con la etiqueta Shivá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Shivá. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de octubre de 2013

LA GALOCHERA. SUITE CATÁRTICA EN TRES MOVIMIENTOS. I



Como voy a estar desaparecida unos días del mundo virtual, os dejo una trilogía que tenía en el congelador para que os entretengáis. Que os aproveche.



Obertura: descargo.
Andantino grazioso cantabile.


A ver, todos conmigo:

“Que cuando llueveleré, calzo galochas, que dan de puntaleré, contra las rocas, contra las rocasleré, contra las peñas, que cuando llueveleré, calzo madreñaaaas



Madreña-vaca


Madreñas- Manolo´s

Bueno, esto ya es pasarse. Una historia de los tiempos legendarios, que abarca momentos en los que yo todavía no había nacido. Si es que hay veces que me supero a mí misma, que le voy a hacer. Y en trilogía. Con un par.




Lo sé. ¿Por qué una entrada sobre mi anti-abuela la Galochera, cuando muchas otras personas de este ínclito clan se lo merecen infinitamente más? Pues por algún oscuro motivo que no deseo analizar en absoluto, intuyo que es el momento. Y como ni es vicio ni cuesta dinero, pues allá vamos.
(Miembros del clan, pónganse los cinturones. Sólo Dios sabe lo que saldrá de aquí).

         Ante todo tengo que aclarar que lo de anti-abuela no es ni muchísimo menos un apelativo cariñoso, irónico o hiperbólico. Esto lo tengo tratado ampliamente con la Princesa Chicle y otros especialistas del género: la Galochera no fue una buena abuela. Ni una buena matriarca, ni, porsupestísimo, una buena suegra. Y como madre dejaba mucho que desear. Después de todo, yo tuve suerte, pues se limitó a no hacerme caso en la infancia y a tratarme igual que a todos más adelante. La pillé baja de forma, relativamente. Mi pobre madre no puede decir lo mismo.

         Y digo relativamente, a tenor del siguiente episodio. Veréis, hubo un negocio familiar. En el momento de que estamos hablando, lo regentaba mi padre. La Galochera, a la sazón, tenía más de 70 años. Hete aquí que mi padre, en un momento de iluminación mental estoyanopuésermás, decidió cambiar el mobiliario de dicho negocio, ya que no sólo era obsoleto e incómodo, sino que daba aspecto de viejuno y apolillado (vamos, lo ideal para que prospere un negocio). No en vano había durado, calculo, por lo menos 30 años (seguramente más, pero no puedo dar fe). Así que compró unos muebles nuevos: madera clarita, modernos para la época. También enormes y sólidos: unos monstruos. No, no eran desmontables. Por entonces Ikea no estaba ni en la mente de Dios siquiera.

Como en la gestión del negocio familiar regía el inmortal principio conmimismomecanismo, entre mi padre el Chacal, y mis hermanos Beorn y Shivá se cargaron a lomos lo viejo, lo metieron en un almacén ubicado varios pisos más arriba (por la escalera, se entiende), e instalaron lo nuevo, entre ayes esquenopuedomás, imprecaciones del tipo estopesaunquintalcachisentó,  nosabíaquicieranmueblesdeplomo, estascaleranosacabanunca, vetuprimeroqueamimedalarisa, y otros apóstrofes del mismo sesgo. Al día siguiente estaban maltrechos los mozalbetes, y con un lumbago del tres su señor padre.

¡Craso error! La Galochera, en un ataque de silenciosa furia inducida por el mayor despilfarro con inicua ostentación que jamás hubieren visto sus ojos, cual Tenorio-mozo-de-cuerda de su tiempo (“a los palacios subí, a las cabañas bajé…”), bajó lo viejo y subió lo nuevo con sus propias manos, aprovechando que estaban mirando para otro lado y dándosele una higa del estruendo y abollamiento infligido, repristinando las cosas a su estado original, cual si de una escena marcha atrás se tratare (¿He dicho ya que era una venerable anciana?).
Tal era el estado desmejorado en que yo la conocí.
Duró noventa y muchos años. “Yo voy con el siglo”, decía, orgullosa.

Ni que decir tiene que durante toda su vida convivimos con ella. Pobre madre mía.
Te hubiera venido bien tener un blog, mamá.
(“Pues no me hubiera faltado más que eso”)






Futuros hijos míos:

1.- Perded cuidado. Yo no tengo tanta energía.

2.- Si sabéis lo que os conviene, haréis todo lo posible para que vuestra madre le dedique un rato al blog.

3.- Aún seguimos buscando a alguien que quiera los gigantomuebles en cuestión.

lunes, 12 de agosto de 2013

PORQUÉ LOS DIOSES HINDÚES TIENEN TANTOS BRAZOS


Yo no sé porqué los dioses hindúes tienen tantos brazos, pero me columbro que será porque tienen unos niños bastante moviditos (e se non è vero, è ben trovato, como se suele decir).

Lo que explica lo de Párvati y Shivá, a la sazón progenitores de ciertas criaturas crónicamente soliviantadas y en tal estado de agitación, que ríete tú del movimiento perpetuo.

Alguna ventaja tiene que tener la naturaleza divina (divina de la muerte, claro está), y en el caso que nos ocupa es la de que tu descendencia puede no corresponder a los arquetipos establecidos en el correspondiente panteón. Véase.


Querida Candace: tienes un problema. Cuando yo comencé el blog, tú ya eras una preadolescente con los nervios a flor de piel, y tu parecido con la genuina Candace Gertrude, por no hablar de ciertos berridos (¡mamáaaaaa!) es tal, que ya en ocasiones te lo hemos hecho notar. (Ahora que lo pienso, el fin de semana pasado acabó con el pelo rojo, fruto de ciertos experimentos en los que no tengo nada que ver, tralará, tralará, silbidos mirando al techo). No, no persigues a tus hermanos… hasta donde yo sé. No más allá del chincha rabiña fraterno y el manejantismo de hermana mayor. Así que lo siento, querida, pero te vas a quedar con el remoquete para los restos. (Ha, ha, ha, mía es la venganza, estoooo, no he dicho nada.)

Pose más habitual
 
Hubo un día en que Candace fue La Única: la única hija, la única nieta, la única sobrina… Pero ese día está ya muy muy  lejano, se pierde en la noche de unos tiempos que la mayoría de nosotros nos estremecemos al recordar (debía ser el único bebé del mundo que no dormía ni una hora seguida. Nunca. Una pesadilla. Tampoco comía, claro está). Así que, bien pensado, al final has tenido suerte, Candace, mira que si abro el blog cuando eras bebé…
   
Posible evolución de Candace
Otra posible evolución






Si volvieran los 80`s
No descartemos nada
En fin... todo podría suceder

Es nuestra amiga Candace corredora cuasiprofesional,  capacitada como pocos para las carreras de vallas, dotada cual está de dos luengas piernas, que del suelo le llegan hasta la barbilla (palmo más, palmo menos), plegándose por su medio. Su capacidad para largarlo todo sin contemplaciones es temida por los adultos que la rodean, siendo que las  indicaciones y advertencias previas, o bien le resbalan, o bien huyen despavoridas de su memoria. Sabe ser mona y encantadora como la que más, cualidad que raramente usa, como su homónima originaria (dí que sí). Y como ella, aparentemente reniega de sus hermanos, pero a la vez los quiere tanto que les dedicaría una lacrimógena canción.


En cuanto a correr, Vaiolet no le va a la zaga. Aún está por desarrollar su potencial. De momento, se entretiene en actividades mucho más convencionales y sosegadas, propias de su naturaleza, como pender del techo practicando heterogéneas evoluciones en el vacío, entrenar juegos malabares y ejercitarse en el trapecio (existe testimonio gráfico para la posteridad).

Lejos de ella la inseguridad y el conformismo. Todos recordamos aquel episodio sucedido cuando comenzaba a aprender inglés y a escribir con soltura. Se le pidió en un examen que escribiese los números en inglés. Y ella, ni corta ni perezosa escribió: guan, chu, tri… (Claro está que en clase sólo los recitaban y nadie se preocupó de enseñárselos por escrito. Muy hábil, profe…). Cuando la seño la corrigió, entró en cólera. “¡¡¡Son así!!! ¡¡¡Los números en inglés son así, que yo me los sé muy bien!!!” Pues claro que sí, Vaiolet. Tienes toda la razón. Como que te llamas Vaiolet. Con todas las letras. Que se fastidien, ya lo dijo Unamuno.



Si, sabe poner esta cara, aunque no se prodiga
Genio y figura

Lo que no es óbice para que sea discreta y moderadamente tímida, como la Vaiolet originaria. E igualmente semiescuálida (oh, garbanzos con arroz de la abuela, venid a mí). Sabe no hacerse notar, cuando le conviene, la muy pillina (te hemos cazado, amiga), lo que la dota de relativa invisibilidad. En compañía de su prima Princesacaballobebé forma el tándem “hermanas adolescentes”, y en solitario, “La Niña Titiritera”. Próximamente en sus pantallas.


Actividad tipo "hermanas adolescentes"



Actividad tipo "la Niña Titiritera"


Dash, como él mismo dice, sabe hacer muchas cosas bien, lo que pasa es que a veces se le olvida. Ya no sufre incidentes embarazosos perocomoesposiblequetehayaspuestoasiiií! (gracias a alguno de ellos se forjó su alianza con el Epigrafista, así que no hay mal que por bien no venga). Tiene habilidades artísticas, aunque en ocasiones le puede la dispersión (ese retrato de familia, todavía me lo debes, Dash, que te dije que era para el frigo, pero en realidad es para el blog).

Por supuesto, corre como el viento, no podía ser menos. Pero no queda ahí la cosa: esquía como el viento, surfea como el viento, salta a la comba impecablemente, y dentro de nada nos sorprende practicando el ciclo-parapente-petanca. Fiel a sí mismo, no secunda, cual borrego, deportes excesivamente mayoritarios. Sólo flirtea con ellos ocasionalmente. Es el espíritu olímpico y la inconsciencia personificados al alirón en un renacuajo de poco más de medio metro. Un proto-JesúsCalleja en ciernes: “¿Y de mayor qué quieres ser?” “Excursionista”.

 



Su nombre no necesita explicación alguna, para los que le conocen. Es clavadito a cierto Dash, tanto en lo físico, como en su actitud y aficiones.


¡Es él!



A la vista de tal progenie, ¿cómo desfallecer un instante? Es un lujo que Párvati y Shivá no pueden permitirse. Haciendo uso de todas sus extremidades, dan de comer a uno mientras se aprestan a socorrer a otro. Atienden el correo electrónico al tiempo que persiguen a un tercero, que huye como una flecha en un patinete escaqueado. Hay que buscar a Vaiolet, que se ha vuelto invisible otra vez, tomarle la tabla de multiplicar a Candace, meter a Dash en la ducha, estar al cuidado de que la una no se escaralle, la otra no  tome lácteos, y que aparezcan esos patines, que nos tenemos que ir ya, todo a la vez. Mención de honor merece Párvati, en lo que a multiplicidad se refiere. La agitación constante le induce ramalazos ocasionales de maternidad mancomunada. Es lo que tiene el piloto automático, que salta por defecto.

Los cuatro brazos dan lo mejor de sí en la preparación de un viaje. En cada periplo el Vájana transporta tal cantidad de enseres que hace bueno lo de que “la montaña va a Mahoma”, pareciendo éxodo y migración lo que no es sino simple escapadita (cómo no: hay que tener previsto que, al padre de las criaturas, igual se le viene a las mientes lo guay que sería hacer esquí acuático comiendo pirulís. Si es que tienen a quién salir…). Como buenos seres mitológicos están dotados de instrumentos mágicos: unas maletas prodigiosas, de las que surgen toneladas de ropa… que apenas necesitan, faltando precisamente la pieza más imprescindible (tragada por un insondable agujero negro del que no sabía nada, dice el afectado/culpable con cara de no haber roto un plato en su vida).  

El Vájana presto para salir

Así no hay quién encuentre nada
¿Que los roros quieren saltar a la comba? Pues alguien tendrá que darles. ¿Que les gusta ir en bici? Pues nada, todos juntitos a hacer el camino de Santiago (la primera etapa no pasaron de 20, pero la última hicieron 69 kilómetros como unos campeones).  Es lo que tiene haberlos educado alejados de videoconsolas, que el asilvestramiento de la prole es muy cansado... para quienes les rodean.

Donde hubo, algo queda. En esta familia hay una cosa que encanta a ascendientes y descendientes por igual: sentirse único por un breve espacio de tiempo. Esto es: “estás de hijo único porque tus hermanas se van al campamento ¿no te gusta?”, “AbuMaestra, me quedo contigo de nieta única” “¿Vienes conmigo y pasas la tarde de sobrina única?” (Curiosamente, enseguida se echan de menos). Si, queridos míos. Sois únicos. Todos. O más.


P.S. He intentado hacer un dibujo ilustrativo para la entrada, de toda la familia haciendo esquí acuático comiendo pirulís. Pero no me sale. Se aceptan colaboraciones.



Futuros hijos míos:

1.- Lo de la consola lo veo difícil. Pero en el palacio rural tenemos una maroma de amarrar buques fenomenal para saltar a la comba.

2.- Vuestro padre y yo aún no tenemos cuatro brazos, pero todo se andará.

jueves, 20 de junio de 2013

INCONGRUENCIA IN TERMINIS



Flashback de los tiempos legendarios, V.

No seré yo quien tache a mi egregia madre la Maestra de incongruencia in terminis (atención, que ahora viene el pero), peeero no sería una hija digna de tal nombre si no señalara o señalase a la hacedora de sus días esos pequeños detalles de su crianza que no se ajustan a la lógica común.

Había en casaCactusafro un enorme cuadro consistente en una fotografía en blanco y negro del Naranjo de Bulnes. Por la cara oeste, si no recuerdo mal (la más difícil de escalar). Cactusafro nunca fue una niña especialmente crecida (para los cánones actuales sería bastante enclenque), por lo que tal vez dicho cuadro no fuera tan grande. Lo acompañaban cienes de retratos del Chacal en veste de montañero intrépido. Y algo debía de hablarse en casa sobre escalada y montañismo, porque si no a qué iba a saber yo desde mi más tierna infancia la mejor ruta para coronarlo, así como el tiempo que se empleaba en la subida por cada uno de los flancos, y que dicho Naranjo no tenía nada que ver con Valencia ni con los cítricos (ahora caigo porqué las niñas de mi cole me miraban raro).

Este era talmente el cuadro.

Sin embargo mis hermanos mayores tenían orden materna tajante de no dedicarse ni a la espeleología ni al alpinismo, escalada o cualquiera de sus variedades, desde lo más profundo de la tierra, hasta los más altos riscos que rozaren los cielos.

Creo recordar que algún escarceo hubo con la espeleología, pero debió de ser breve (o el interfecto muy astuto ocultando cuerdas y linternas). Sin embargo lo de triscar por peñas y breñas en todas las variantes posibles, estaba a la orden del día.

Quién sabe porqué, a Cactusafro, en un ejercicio de congruencia  nunca le fue prohibida ninguna de estas dos cosas (¿torpe yo? Para nada, para nada. Además era una aventurera de élite y me encantaban todos los deportes. Lo contrario son invenciones pergeñadas por mentes resentidas). Quizás por eso Palas Atenea se sintió completamente libre para saquear tumbas y partirse el espinazo por esos oteros de Dios.

Todo esto para decir que no seré menos incongruente que mi madre, sino seguramente mucho más. La congruencia está sobrevalorada. De momento, ya hemos demostrado que no sirve para evitar que tus hijas expolien los cementerios o lleguen de una pieza a la edad adulta.



Futuros hijos míos:

1.- ¿Qué os gusta el montañismo? Pues por eso vivimos en un tercero sin ascensor. Ya me estáis subiendo sin rechistar.
¿Qué os gusta la espeleología? ¡Qué bien! Justo hoy que había que limpiar y ordenar la carbonera.

2.- Se suele decir que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque a lo mejor van y te lo dan. Antes de pedir algo, paraos a pensar. Igual van y os lo dan. O lo que es peor, igual la Madreconcarné va y os da lo que ella interpreta que habéis pedido.



P. S. Releyendo un poco, creo que últimamente estoy dejando a mi madre a la altura del betún. Que no Maestra, que no. Que también hubo cosas buenas. No se me puede olvidar cómo jugábamos a la Señorita Pitita.


SOY CALIXTA LA LISTA, Y MI INTELIGENCIA ES SUPERIOR Y RECALCITRANTE.


Cómo reconocer si su hijo es superdotado o por el contrario tiene una potra inmensa. 
Flashback de los tiempos legendarios, IV

Los flashbacks son como los snacks, que no te puedes tomar sólo uno.

A veces me siento identificada con Ahijada, porque yo también fui, aunque fugazmente, una bebita adorada por sus dos hermanos mayores. Esta es la historia de cómo la fortuna quiso que se me considerase (también fugazmente: sic transit gloria mundi) superdotada a la tierna edad de 6 años, y de cómo mis hermanos pasaron de la tierna adoración a la tirria más irredenta en un solo día.

Se celebraba en casa cierto evento consistente en la visita de unos amigos de mis padres, los detalles están difusos. Estamos bebiendo gaseosa (un extraordinario lujo en esa casa, por cierto, sólo explicable por la presencia de convidados). Uno de los invitados se aproxima a mis hermanos, a la sazón de 10 y 11 años, para preguntar: a ver, ¿qué gas lleva la gaseosa? Silencio. Risa floja. Nadie contesta. Cada uno mira para un lado. El invitado insiste. Los interpelados silban, aparentando disimulo.
Aparece Cactusafro, un mico de seis años, y se planta ante el invitado.
-         “Anhídrido carbónico”.
-         “¿Qué? ¿Qué has dicho?”
-         “Anhídrido carbónico.”
Silencio general.
Mis padres se miran con creciente asombro. “¿A ver si va a ser una supernena?”, cavilan para sus adentros.
Mientras uno de mis hermanos piensa “Este perro está mejor educado que yo, ¡es un superperro!” (Homer Simpson dixit), el otro asiste a la escena con cara de Bango-Ru.
Estalla el choteo general, que se ceba en mis dos hermanos, claro.
- “¡Pero si lo sabe vuestra hermanita de seis años y vosotros no!”

"Carbónico, anhídrido carbónico"

Vale, ahora las explicaciones.
Yo sufrí en mis carnes cierto nefasto método pedagógico de la época consistente en unas fichas, que había que rellenar sí o sí, aunque su contenido estuviera completamente fuera de nuestro alcance. No sé qué querían que aprendiéramos con eso. Supongo que a trabajar someramente para salir del paso de cualquier manera y aotracosamariposa (luego nos extrañamos…). El caso es que esa misma semana habíamos hecho la ficha de los estados de agregación de la materia, y había que poner ejemplos de sólido, líquido y gaseoso.
Poner ejemplos de sólido está chupado, una vez que has entendido que tiran a relleno y consistente. Con los líquidos ya nos quedamos más restringidos: tuvimos que pensar bastante para que se nos ocurriera la leche, además del agua. Pero lo de decir nombres de gases era imposible. No sabíamos ninguno. Entonces la profesora nos dio la solución: anhídrido carbónico. Y nos hizo escribir tan difícil palabreja con hache intercalada y todo. Pero algo debió explicar mal (vamos, que sólo le importaba acabar con la maldita ficha y pasar a otra cosa) porque en mi mente de seis años se quedó grabada a fuego la identidad gas=anhídrido carbónico. No es que hubiera muchos gases, uno de los cuales el anhídrido carbónico, no. Sólo había un gas, UNO, y era ese (se ve que los gases ya debían haber finalizado el proceso Inmortales).
Así que cuando, ese mismo fin de semana, preguntaron por el gas de la gaseosa, respondí como una flecha. (“No sé cómo mis hermanos no se saben el nombre de EL gas, caramba, ni que hubiera tantos”, pensó Cactusafro).


A partir de entonces, mis escocidos hermanos pasaron a utilizar la expresión “Soy Calixta la lista y mi inteligencia es superior, y recalcitrante” cada vez que querían cerrarme la boca (qué mala es la envidia).

Reacción de Cactusafro cuando su hermano Beorn canta la canción que inventó sobre sus posaderas.

Ni que decir tiene que, al poco tiempo, mis padres cayeron en que la nena, de súper, sólo tenía el nickname que ella misma se otorgaría años después (creo que se dieron cuenta al verme volcar el bote con los renacuajos pescados en el río en unas boñigas de vaca, a ver qué pasaba).



Futuros hijos míos:

1.- Nunca tendréis la certeza de si vuestra madre verdaderamente es lista, o solamente le asiste una potra fortuita.

2.- Podéis cantar la canción todo lo que queráis (si es que vuestro tío tiene a bien enseñárosla, claro, yo no pienso). Tengo unas posaderas que ya quisiera Beyoncé, así que me resbala todo.






miércoles, 5 de junio de 2013

GALLIA EST OMNIS DIVISA IN PARTES TRES.



Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.” De Bello Gallico


Os lo dije, algo tiene que ver La Madreconcarné con Julio César.

El caso es que, por suerte o por desgracia, la tribu se halla dispersa, distanciados sus miembros (y miembras) (lo sé, el chiste ya lo hice antes, pero no lo puedo evitar), y desbaratada la unidad residencial del clan en hordas nucleares, que campan a sus anchas (y a sus largas, porqué no), colonizando predios, tanto urbanos como rústicos, y hasta dominios hostiles, nunca habitados por la Gente Normal (especie en peligro de extinción entre los que se halla el entero clan). Por otra parte, en muchos miembros de tan insigne estirpe, existe una perturbación en la fuerza, una afección cuasi transitiva, que los hace vulnerables a las incursiones de las virulentas miasmas giróvagas. Esta debilidad, antaño endémica, también cursa en brotes (las autoridades lo denominan movilidad exterior para minimizar la alarma social), y dichos elementos patógenos han aquejado históricamente a buena parte del linaje, con distintos resultados. No se descartan nuevas acometidas de las susodichas miasmas, en su estado original o con mutaciones, por lo que los destinos aquí descritos pudieren variar en el futuro (pudieren, Candace. ¿Ves como sí que se usa el futuro de subjuntivo? Así que hay que estudiarlo igual que todo lo demás.)

De modo y manera que los territorios principales en los que se dispersa esta orgullosa casta son tres:

·        La aldea gala: territorio originario del clan. ¿Qué si resiste ahora y siempre al invasor? Pues desde LaPavorosaHecatombe (como todo el mundo sabe, una hecatombe es el sacrificio de cien bueyes. Pueseso) acaecida ya en tiempos del Chacal (quien, por supuesto, hizo por evitarlo), hace lo que buenamente puede.
(Seguro que la Maestra dice no recordar, pero con mis propios ojos los vi volver a ambos de las manifestaciones coreando ripios, que no me lo podía creer)
Allí residen la Maestra, la Madreconcarné y el Epigrafista, MamiManitas y DerBlaueReiter con los suyos.

·        Chiribitiltullido: metrópoli extremadamente docta, como no podía ser de otro modo, ya que fue requerida la presencia urgente de Tom Bombadil y Baya de Oro. A pesar del recelo inicial de la protomadre hacia tan inexplorados dominios (que todo se llega a saber), allí crían a su progenie en amor y compañía. Los indígenas son bastante amigables, aunque hay que conocerlos.

·        foso Kailash: célebre zenote, también conocido como el sumidero. Residencia de Párvati, Shivá y demás familia. Los lugareños son de lo más hostil, y además muy suyos (que todo es suyo, vamos). La más alta sociedad indígena es reconocible por ostentar la tarjeta del Corte Inglés cual si de signo de estatus y relumbrón intrínseco se tratare (carnet, en su jerga. La expresión completa es “ya tenemos el carnet”. Así, con t y todo). Con dicho documento acreditan descender de la pata del Cid en línea directa. Otros, como los mayas, demuestran rancio abolengo exhibiendo el apepinamiento craneal y la bizquera más contumaz (sabido es que para conseguir estos atributos hay que comenzar desde pequeño). Los nuestros salen adelante con el garbo que los caracteriza y sin recurrir a estultos símbolos de estatus.

Algunos miembros se encuentran en territorios ultramontanos, cual Gotham (PrincesaChicle), (en topología-laMaestra “la antesala del infierno”), y Doceonzas del Guadalaviar (Beorn).



Por supuesto, hemos de hacer referencia a las lejanas tierras de Yojanistadt, mítico reino gobernado en paz y armonía por monarca homónimo, de donde procede el Epigrafista y su linaje. Es fama que entre sus muchas y míticas virtudes, en sus alrededores se cocina la berza que ni tal parece (MamiManitas dixit).


P.S.: Dentro de poco pasaremos unos días en Yojanistad. Hacía mucho que no íbamos. Nuestra ausencia ha provocado daños irreparables en la taifa: ayer supimos que la fábrica de cerveza ha entrado en concurso de acreedores. Es preciso financiar un viaje del Ente para reflotar la economía local. Se admiten donativos.

Futuros hijos míos:
1.- No os aconsejo hacer bromas con la hecatombe. En la primigenia casa de Madreconcarné no se habló de política jamás, ni mucho menos se transmitieron ideas políticas de ningún tipo, excepto por lo que respecta a dicho hecho luctuoso. El devenir de la vida no ha hecho sino confirmar sus nefastas consecuencias. Como buenos hijos, habréis de contemplarlo con la reluctancia más atroz de que seáis capaces.
2.- Respecto a las miasmas giróvagas, hay pocos ataques documentados antes de la mayoría de edad. Me gustaría tranquilizaros a este respecto, pero pocas cosas hay seguras en la vida. En cualquier caso, en esta casa rige el inmortal principio: “Si hay que ir se va, pero ir paná es tontería” (José Mota dixit), así que quedaos tranquilos.  
3.- Lo de cocinar la berza a modo Yojanistad, yo lo intento. Igual-igual no me sale.