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miércoles, 13 de agosto de 2014

HORA DE AVENTURAS






Recuerdo que allá por los tiempos protoblóggicos, La Princesa Chicle inquirió el origen de su nombre.
 
- ¿No conoces Hora de Aventuras?
- “No. ¿De qué va?

-
.... Buena pregunta. Pues si te dijera que va de un niño y su perro, te mentiría. Pero la verdad es que va de un niño y su perro.

Creo que no se puede explicar mejor, francamente. Pero vamos a intentarlo.
Se admiten colaboraciones, y no se vale decir que va de un mundo postapocalíptico en el que la humanidad ha quedado extinguida tras una absurda guerra que  ha arrasado el planeta. Obviedades, no.


 
Un cruce entre LIFE ON MARS y HORA DE AVENTURAS:
Una explicación tan buena como cualquier otra.


No, hijas mías, no. No podéis ver Hora de Aventuras, que luego os da miedo y los que pasan una Noche de Aventuras somos vuestro padre y yo. De Aventuras Animadas de Ayer y Hoy, vamos.


domingo, 8 de septiembre de 2013

ACHOR ESTORI



Las gaviotas-pavo de las Islas Cíes

achor estori o una storia picoletta.
 Que no une petite histoire (los gabachos y sus nuances…)


No picoleta...


...sino picoletta

Retransmitida por una reportera de lujo: la Princesa Chicle (agradecimientos y demás).

         Estaba la Princesa Chicle y sus amigas (las chuches, supongo) tan ricamente en una de las muchas y excelentes playas de las islas Cíes un soleado día de agosto. Ya les habían avisado que, por lo que respecta al condumio, debían guardar serias precauciones, por las gaviotas del lugar, muy resabiadas ellas, tan acostumbradas al turisteo circundante que fácilmente pasaban de amigables a invasoras. “No será para tanto”, pensó para sí nuestra heroína (mientras empaquetaba los bocatas con tres vueltas de acero laminado y cerraba la bolsa con remaches de hierro fundido).
         Llegaron a la playa, pertrechadas de las armas y bagajes que son del caso, y observaron un cartel: “Prohibido atacar a los animales”. “Hay que ver lo agresiva que es la gente en vacaciones”, pensó entre sí la Princesa Chicle (mientras establecía el campamento, un recinto dotado de varios parapetos con foso).
Extendidas sobre la mullida arena, nuestras protagonistas se solazaban como es debido y de rigor. A su alrededor, otros acantonamientos similares. Y hete aquí que uno de ellos estaba descuidado, abandonado a su suerte por sus propias mesnadas, los célebres bañistas desertores. Poco a poco, fueron haciendo su aparición las gaviotas: unos enormes bichos entre pavo y avestruz paticorta, que casi daban miedo. Una tras otra, se acercaban cada vez más. Pronto quedó claro que se habían fijado un objetivo: comida. Trataron de espantarlas, gritarles, agitar los brazos, perseguirlas, cantarles por soleares. Como único resultado los empecinados bichos retrocedían dos o tres pasos en el mejor de los casos, para volverlos a recuperar en cuanto te habías dado la vuelta: el terreno ganado crecía más y más, y no había modo de hacerlas cejar en su empeño, una vez fijado su objetivo. Cuando lo estimaron oportuno (sospechamos que hubo voz de “al ataque”), saltaron sobre la bolsa de las viandas inmisericordemente. Hubo devastación, destrozo y vandalismo, y se llevaron volando cuanto estimaron oportuno, que fue mayormente casi todo, dando buena cuenta de ello lejos de la escena del delito, no sin regalarles con tan horrendas escenas de litigio y saqueo que ni la invasión napoleónica (sí, sí que hubo orden de ataque, algo así como alonsanfansdelapatgí!!!).
Horrorizadas por la ajena tragedia, nuestras protagonistas, mujeres de recursos, camuflaron hábilmente su propio sustento y se juramentaron para no abandonar completamente sus reales, estableciendo rigurosos turnos de baño.
Llegada que fue la hora manducatoria, la bolsa de la pitanza se puso de manifiesto. Y los bocatas, otrora sepultados bajo apariencia de cualesquier otro inocente y poco nutricio elemento, vieron la luz. Y las gaviotas lo advirtieron. Y el asedio dio inicio.
Rodeadas por huestes enemigas en lenta aproximación, nuestras heroínas se nutrían ante un ornitomuro expectante, temiendo un ataque sorpresivo, atentas a la emisión de cualesquier voz de ataque. Ni que decir tiene que dicha situación no es la más cómoda del mundo, pero nuestras heroínas sostenían el sitio con firmeza. El cerco se estrechaba. Entonces la solución vino, de manos de la Princesa Chicle, bajo forma de… melocotón.
En una hábil maniobra, que quedará registrada en los anales como jugada maestra de la poliorcética, la Princesa Chicle sacó un melocotón de la bolsa con la saludable intención de trapiñárselo enterito, le pesase a quien le pesase, y dándosele una higa de milicias enemigas, espectadores aviares o cualesquiera otros elementos disturbadores. A la vista de tan terrible arma, las palmípedas retrocedieron un paso. Los dientes se hundieron en la fruta. Otro paso atrás. Una y otra vez el melocotón fue despedazado, esparciendo su embriagador aroma, manando jugosidad intrínseca. Las hordas enemigas, confundidas y espantadas ante tan potente arma, huyeron en desbandada general graznando de terror. Albricias y victoria.
Eso son armas de destrucción masiva y lo demás tonterías.



Ùltimas noticias: hemos mandado a nuestros reporteros desde Chiribitiltullido a las islas Cíes para hacer el seguimiento (es que lo damos todo por nuestros lectores). Tom Bombadil nos informa de que a última hora de la tarde las lugareñas añudas (quizás también sañudas, a simple vista no se aprecia), salen a pasear, siguiendo una tradición de alta raigambre denominada “hacer la ruta del colesterol”. Dichas señoras transitan por la playa con cierta cadencia bamboleante, a uno y otro lado, seguidas por las gaviotas… con la misma cadencia bamboleante. Exactamente la misma. Cómo pudiste no grabarlo en video, Tom. Un profesional como tú.

(Hay que ver lo extendida que está la costumbre de hacer la ruta del colesterol, hasta los ayuntamientos han habilitado recorridos ad hoc. Seguramente se podría recorrer toda la Península pasando de una a otra ruta del colesterol, del mismo modo que en tiempos protohistóricos una ardilla podía hacerlo saltando de árbol en árbol.)

 
Futuros hijos míos: de todo se puede sacar una lección y la de hoy es esta: nunca vayas a la playa sin melocotones. Una nueva máxima que procuraremos observar en adelante.



jueves, 5 de septiembre de 2013

LA FIESTA DEL LUGAR (y 2)


Partchú: despiporren en estado puro




Todo empezó con una de tantas citas célebres:

 Tienes que venir a la fiesta. Hay piscolabis, tamboriteros y una procesión y todo. MamiManitas y Madreconcarné paran el tráfico.” (DerBlaueReiter).

Gracias. Sabía que estábamos de buen ver, pero no me imaginaba que tanto.



 

Hubo barbacoa (y aquí tengo poco que añadir)

Hubo liguilla de fútbol, y ahí el Epigrafista lo dio todo, ganando su equipo a los de los pueblos colindantes. (Rabia, rabiña).

Hubo teatro: una divertida versión de cuentos infantiles representados por un rockero desubicado. Mención especial merece el zapato de cenicienta, una madreña rosa chicle, que por lo menos era del número 48, decorada con purpurina.

Hubo concurso de tortillas. Aquí quisiera hacer una llamada de atención e incendiar la blogosfera denunciando tongo del gordo. Debimos ganar nosotras: la Maestra, con su creación puramente tradicional, o yo, con mi rompedora tortilla de chorizo (hasta con crujiente de chorizo por encima, no os vayáis a pensar, que aquí hay nivel Maribel). No tuvo nada que ver con que se me pasara en la sartén y estuviera demasiado cuajada. Ni con su delicada textura, que recordaba levemente al cartón corrugado. Ni con el rechurruscamiento de su parte inferior (¡si no se veía, que para eso la volví!). Favoritismo, enjuague, y gusto estragado, eso es lo que hay. La Princesa Chicle no puede estar más de acuerdo, y ya ha programado varias manifestaciones y una acampada protesta.

Hubo tamboriteros y vestimentas tradicionales (hay que ver qué bien les queda la boina al Gitanorubio y a Dash). Dash fue muy elogiado por sus bailes tradicindiocosaquescos, lo que le hizo meditar sobre la conveniencia de volver a clases de gimnasia rítmica. Princesacaballobebé se entrevé como futura renovadora de danzas ancestrales. Como viene siendo tradición, nos vinieron a visitar a la misma puerta de casa por la mañana temprano, saliendo todos a bailar a la calle en pijama.

Hubo procesión con todo tipo de aditamentos tradicionales. No os digo más que vino una reportera para dejar constancia de todo. Las puras y cristalinas voces de la Maestra y la Madreconcarné, con sus delicados matices gatuperiosporaquí gatuperiosporallá, quedaron registradas para la posteridad, cual divas del belcanto-de-pueblo que somos (cuánto ha perdido el mundo desde que abandonamos los escenarios) (de verdad que no entiendo la hilaridad de los miembros masculinos del coro). Al Epigrafista-portante le hicieron más fotos que si fuera una vedette. El tráfico fue detenido. Las campanas sonaron. El paso se paseó, llevado sólo por mujeres (hay que ver cómo son las de mi pueblo). El ramo encabezaba el cortejo con prestancia, seguido por los faroles y el estandarte. El pendón se llevó por delante una ristra de banderines demasiado autónomos (un gesto simbólico que fue muy celebrado). Según nos dijeron, un día de estos salimos en la tele y todo.

Hubo verbena. Sobre este particular las opiniones son dispares. Todos estaban deseando. Concretamente los adultos acompañantes, que estaban deseando… no ir (entiéndanme: fiestear mola, pero las guardias fiesteras de 36 horas destrozan al más pintado). Tanto es así que las criaturas se avinieron a dormir siesta (con dispares resultados). Aún no eran las doce de la noche cuando nos encaminamos a la plaza, que estaba desierta (lo sé, somos de los que abrimos el chiringuito, penoso total). Pero todo tiene alguna ventaja: el banco fue nuestro todo el tiempo. Hasta que se hizo ambiente y llegó la gente, pasó casi media hora.
 
Esto es una verbena

Dash enseguida descubrió que no había tamboriteros. “La verbena no me gusta nada. La verbena es horrible. Yo quiero irme a casa. Nunca en mi vida volveré a una verbena.” (¡Ay Dash!, ¡Qué pena no haberlo grabado para ponértelo dentro de 10 años!). Tras intentar salir de allí, sin resultado, se colocó en postura de seguridad, emulando a los soldados supervivientes en medio hostil, o a los montañeros sorprendidos por la noche en plena ascensión (ya que de mayor quiere ser excursionista, bueno es ir entrenando la resistencia a la furia de los elementos) y, encogido sobre el banco, plegado sobre sí mismo, se balanceaba repitiendo: “me quiero ir, me quiero ir, me quiero ir…” (mamá y papá: vacunación antiverbenas activada. De nada).

Y esto también es una verbena

Candace y Vaiolet, no lo reconocerán jamás, pero no les gustó la verbena. Ni con la plaza vacía ni con la plaza llena. Ni con música ni sin ella. Además concursaban en el reality “a ver quién es la más tiesa”, así que se limitaron a quedarse como estacas mirando a la concurrencia, preferentemente con las manos en los bolsillos. Ninguna de las dos movió un pie. “Estás loca, Tíacarné”, dijo Candace. Eso, cacho seta, estoy bailando en una verbena llena de gente bailando y la loca soy yo.

Menos mal que Princesacaballobebé iba a lo que iba. Se marcó unas coreografías de propia cosecha, que no había más que ver. Entre Flashdance y ballet clásico. Costaba trabajo seguirla. Por fin algo de coherencia, cáspita.

  


Futuros hijos míos: al año que viene vuelve a haber fiesta… asomad la patita por debajo de la puerta…



martes, 16 de julio de 2013

“YO ERA UNA PRINCESA CABALLO BEBÉ



La más pequeña del mundo, con cero años”

        Volvemos a la senda marcada originalmente, con realistas descripciones de las familias integrantes del clan.

        Navidad del 2011. CasaAbu. Tras una opípara comida, todo el clan se encuentra apoltronado en el salón-comedor, rumiando y engullendo (simultáneamente) una extraordinaria y gigantesca tarta de calabaza (algún día os daré la receta: cinco kilos de calabaza concentrados en una sola tarta. Casi no lleva ni azúcar). ¿Todo el clan? No. Los niños juegan del lado de la sala. Párvati y Shivá escudriñan sus respectivos aifons. La Maestra va y viene en un vano intento de evitar caer en tentaciones cucurbitáceas. La Madreconcarné, la Princesa Chicle y el Ente departen amigablemente. De repente se hace el silencio.
-         ¿Habéis oído lo mismo que yo?
-         Creo que sí
-         Ha dicho “yo era una princesa caballo bebé
-         Entonces yo también lo he oído.

La interfecta, que de tonta no tiene un pelo, dándose cuenta de que ha despertado nuestra atención/turbación, desde el otro extremo de la sala y sin dignarse mirarnos, dirigiéndose a su prima, repite, innovando:
-         Yo era una princesa caballo bebé. La más pequeña del mundo, con cero años.

A la autora de tan memorable frase, y de otros grandes éxitos como “vamos a jugar a hermanas adolescentes”, la adornan otras prendas de predicamento. A saber: en un concurso de a ver quién come menos fruta y verdura; se lleva la palma de carrerilla; suele inventar canciones sobre el advenimiento de la paz mundial que harían palidecer de envidia al mismísimo Lenon; es capaz de hablar debajo del agua, literalmente (su monitor de piscina dixit); su capacidad para saltar a la comba sin parar un segundo no ha podido ser medida por la ciencia; su sentido de supervivencia está tremendamente desarrollado, por lo que lógicamente reacciona con vehemencia ante la visión de su propia sangre o la desaparición de piezas dentarias; desarrolla múltiples actividades tanto deportivas como intelectuales, siendo notada en su propio colegio (la sor se quedó muda de asombro) casi desde el primer día, debido a cierta adjetivación latina (¿Estamos ante un nuevo caso Calixta? Seguiremos informando).


Así se ve ella (añádanse unicornios rosas y arcoiris como fondo)

 Así es como la solemos ver nosotros.

Si bien su hermano el Gitanorubio (lo siento papito, tú lo quisiste) aún es pequeño para demostrar su valía, algunas señales deja traslucir. Embelesa y cautiva ya a primera vista. El principal atributo de su encanto primordial son sus luengos cabellos de homónimo colorido.

Su madre le cortó el pelo: estado actual

¡Dejadme! ¡No me cortéis más el pelooo!¡Quiero llegar a ser así!

Habitualmente arrasa en las pasarelas con a un estilo mitad casual mitad aguerrido leñador en ciernes (sin perder un ápice de su donosura), gracias a vaqueros, pantalones de pana y camisas de cuadros. Desde su más tierna infancia (en el sentido más literal posible: la ropa de bebé le quedaba fatal, desde que tenía días, si no lo veo, no lo creo). Fue el primero que lució en su muñeca la pulsera heavy de ganchillo (made in Madreconcarné) justo cuando empezaba la guarde, probetín.

Versión crecidita de la misma
Ustedes me perdonarán que se me caiga la baba de este modo tan evidente: no sólo es un conquistador, sino que además lo conozco desde que le limpié el meconio. Se ríe hasta cuando lo bañas en la pila de la cocina. Está mono hasta con un pañal de sombrero. Es el centro de atención de sus primos mayores en cuanto aparece. El Gitanorubio, señores, todo un gentleman. No me extraña que Ahijada lo persiga cada vez que lo ve (aunque me temo que sus intenciones se refieren mayormente al acaparamiento juguetil).


Es MamiManitas la madre de tan notable progenie. Colíjase por su nombre alguna de sus propiedades (baste decir que el día de su boda cortó la tarta con una sierra de arco, que le acababan de regalar a tal efecto). Tiene otros superpoderes, como el de agrandarse y encoger a voluntad, y desarrollar las actividades más diversas a lo largo del día. Cual Mary Poppins de nuestros días, transita por la vida con un bolso mágico, del que en cualquier momento puede salir tanto una cinta métrica, como un adminículo multifunción (destornillador-rotulador-sacacorchos-adaptador USB), como un conjunto de camisetas a juego DIY para regocijo de todos los primos afectados. En el último caso, la foto de grupo es de rigor.


Lo de su cónyuge DerBlaueReiter sí que necesita una explicación (como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esta explicación que os debo os la voy a pagar). Tal denominación (el jinete azul) pertenece a un grupo artístico del expresionismo alemán. Los cuadros más notorios representan caballos azules. Es nuestro personaje también jinete… de una bestia azul.

Mutatis mutandis

Por otra parte, son notorias sus habilidades para la imitación de ciertas cadencias exóticas (de tanto hacer el chiste, a veces le sale sin querer en el momento más inconveniente), provocando la hilaridad del público en general. Tiene una vertiente enciclopédica, como el Epigrafista, relativa a cualquier cosa con ruedas que se haya fabricado en los últimos treinta años (desde los motocarros hasta el último Porsche). No sé qué tal le parecerán los nicknames que la Madreconcarné, en su infinita sabiduría, atribuyó a su familia (a él, que recuerda y utiliza sin piedad los ancestrales motes de todos los lugareños de su pueblo de crianza). Así es la vida. Pero no te preocupes, siempre podemos llamar a tu hijo Artajerjes.






Futuros hijos míos:

1.- Las competencias relativas a bricolaje son de tía MamiManitas o, en su defecto, de vuestra madre (toma estereotipación de género). Jamás veréis a vuestro padre con un taladro en la mano colgando estanterías en casa. Si acaso lo vierais, avisadme enseguida.

2.- No vais a sacar lo de Artajerjes poniéndolo en Google. Es como lo de Herodes o lo de Boanerges. Son asociaciones mentales inverosímiles, fruto de mentes demasiado transitadas. Y además requieren conocimientos tirando a exóticos. Mejor preguntad.

3.- Un poco de paciencia. También habrá camisetas a juego con los primos para vosotros.



miércoles, 5 de junio de 2013

GALLIA EST OMNIS DIVISA IN PARTES TRES.



Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.” De Bello Gallico


Os lo dije, algo tiene que ver La Madreconcarné con Julio César.

El caso es que, por suerte o por desgracia, la tribu se halla dispersa, distanciados sus miembros (y miembras) (lo sé, el chiste ya lo hice antes, pero no lo puedo evitar), y desbaratada la unidad residencial del clan en hordas nucleares, que campan a sus anchas (y a sus largas, porqué no), colonizando predios, tanto urbanos como rústicos, y hasta dominios hostiles, nunca habitados por la Gente Normal (especie en peligro de extinción entre los que se halla el entero clan). Por otra parte, en muchos miembros de tan insigne estirpe, existe una perturbación en la fuerza, una afección cuasi transitiva, que los hace vulnerables a las incursiones de las virulentas miasmas giróvagas. Esta debilidad, antaño endémica, también cursa en brotes (las autoridades lo denominan movilidad exterior para minimizar la alarma social), y dichos elementos patógenos han aquejado históricamente a buena parte del linaje, con distintos resultados. No se descartan nuevas acometidas de las susodichas miasmas, en su estado original o con mutaciones, por lo que los destinos aquí descritos pudieren variar en el futuro (pudieren, Candace. ¿Ves como sí que se usa el futuro de subjuntivo? Así que hay que estudiarlo igual que todo lo demás.)

De modo y manera que los territorios principales en los que se dispersa esta orgullosa casta son tres:

·        La aldea gala: territorio originario del clan. ¿Qué si resiste ahora y siempre al invasor? Pues desde LaPavorosaHecatombe (como todo el mundo sabe, una hecatombe es el sacrificio de cien bueyes. Pueseso) acaecida ya en tiempos del Chacal (quien, por supuesto, hizo por evitarlo), hace lo que buenamente puede.
(Seguro que la Maestra dice no recordar, pero con mis propios ojos los vi volver a ambos de las manifestaciones coreando ripios, que no me lo podía creer)
Allí residen la Maestra, la Madreconcarné y el Epigrafista, MamiManitas y DerBlaueReiter con los suyos.

·        Chiribitiltullido: metrópoli extremadamente docta, como no podía ser de otro modo, ya que fue requerida la presencia urgente de Tom Bombadil y Baya de Oro. A pesar del recelo inicial de la protomadre hacia tan inexplorados dominios (que todo se llega a saber), allí crían a su progenie en amor y compañía. Los indígenas son bastante amigables, aunque hay que conocerlos.

·        foso Kailash: célebre zenote, también conocido como el sumidero. Residencia de Párvati, Shivá y demás familia. Los lugareños son de lo más hostil, y además muy suyos (que todo es suyo, vamos). La más alta sociedad indígena es reconocible por ostentar la tarjeta del Corte Inglés cual si de signo de estatus y relumbrón intrínseco se tratare (carnet, en su jerga. La expresión completa es “ya tenemos el carnet”. Así, con t y todo). Con dicho documento acreditan descender de la pata del Cid en línea directa. Otros, como los mayas, demuestran rancio abolengo exhibiendo el apepinamiento craneal y la bizquera más contumaz (sabido es que para conseguir estos atributos hay que comenzar desde pequeño). Los nuestros salen adelante con el garbo que los caracteriza y sin recurrir a estultos símbolos de estatus.

Algunos miembros se encuentran en territorios ultramontanos, cual Gotham (PrincesaChicle), (en topología-laMaestra “la antesala del infierno”), y Doceonzas del Guadalaviar (Beorn).



Por supuesto, hemos de hacer referencia a las lejanas tierras de Yojanistadt, mítico reino gobernado en paz y armonía por monarca homónimo, de donde procede el Epigrafista y su linaje. Es fama que entre sus muchas y míticas virtudes, en sus alrededores se cocina la berza que ni tal parece (MamiManitas dixit).


P.S.: Dentro de poco pasaremos unos días en Yojanistad. Hacía mucho que no íbamos. Nuestra ausencia ha provocado daños irreparables en la taifa: ayer supimos que la fábrica de cerveza ha entrado en concurso de acreedores. Es preciso financiar un viaje del Ente para reflotar la economía local. Se admiten donativos.

Futuros hijos míos:
1.- No os aconsejo hacer bromas con la hecatombe. En la primigenia casa de Madreconcarné no se habló de política jamás, ni mucho menos se transmitieron ideas políticas de ningún tipo, excepto por lo que respecta a dicho hecho luctuoso. El devenir de la vida no ha hecho sino confirmar sus nefastas consecuencias. Como buenos hijos, habréis de contemplarlo con la reluctancia más atroz de que seáis capaces.
2.- Respecto a las miasmas giróvagas, hay pocos ataques documentados antes de la mayoría de edad. Me gustaría tranquilizaros a este respecto, pero pocas cosas hay seguras en la vida. En cualquier caso, en esta casa rige el inmortal principio: “Si hay que ir se va, pero ir paná es tontería” (José Mota dixit), así que quedaos tranquilos.  
3.- Lo de cocinar la berza a modo Yojanistad, yo lo intento. Igual-igual no me sale.


miércoles, 29 de mayo de 2013

EL EPIGRAFISTA

 


         Me veo en la muy comprometida situación de hablar del padreconcarné, más conocido como el Epigrafista.

         Dicho espécimen tiene trazas de ser mitológico (aún no tengo clara su verdadera naturaleza), que lo adornan en tropel:

-         Cuando fue avistado por primera vez por la Madreconcarné, las multitudes lo seguían (literalmente). Este fenómeno de hordas satélites encaramadas en vetustos riscos bebiendo con avidez sus palabras se repetía con regular frecuencia en aquellos tiempos legendarios.

-         El Epigrafista llegó a hispánicas latitudes allende las tierras, en la noche de los tiempos, tras sonadas celebraciones como nunca vieron los siglos. Dichas festividades tuvieron inicio tras la memorable gesta de la Madreconcarné, atravesando Europa con un vestido de novia colgado del antebrazo, luchando a brazo partido con pródigos trayectos, témpanos en flor, encañonadores implacables, acantonamientos de alcance, figones extravagantes y otras heroicas proezas, devenidas fruslerías en sus manos, ja, ja y más ja, cual émula y comparsa de tan mitológico ser, y todo ello con el exiguo séquito de algunos miembros de su clan (pero esto es otra historia y será contada en otra ocasión). Tales eventos pertenecen ya al acervo legendario del clan y se transmiten de generación en generación.

-         El Epigrafista tiene luengas melenas que se mecen al viento con apostura sin par. No es una metáfora, no, ya me gustaría a mí tal longitud y espesura abrigándome las ideas.

-          Sus fauces del averno, en consonancia con la oficina de su estómago (más nave industrial que oficina), son capaces de devorar cantidades ingentes de condumio. Eso sí, a ritmo conveniente, en contraposición con la tendencia familiar de la Madreconcarné, cuya característica principal consiste en engullir como los patos, a velocidad de vértigo (viendo a Beorn o a Elquenopuedesernombrado más pareciera un superpoder). Repugna a dicho ser la consonancia de dulce y salado en el mismo condumio, interpretada del modo más estricto posible, rechazando con vehemencia hasta las preparaciones más clásicas que adolezcan de dicha conjunción.

-          Consecuentemente, su capacidad de ingesta de líquidos es igualmente asombrosa. Especialmente cuando la combinación Epigrafista/Tom Bombadil (también llamada el Ente) (pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión) toma tintes celebrativos. Serían capaces de beber el mar entero, dejando tamañitos a Thor y Loki en su disputa con el gigante Utgard

-         Cual señor del tiempo de nuestros días, cuenta con un nombre secreto que sólo conoce su cónyuge, verbigracia, la que suscribe.

-         Pareciera que la lengua del Epigrafista fuere multiforme, en cuanto la cantidad de idiomas que conoce no parece poder ser emulada por los esforzados indígenas patrios. Él rehúsa tal excepcionalidad, e incluso glosa el episodio Hechos-cap.2 con postulados inductivos de inferencia en los alcances. Las jerigonzas domesticadas van del arameo antiguo (no, tampoco es una metáfora) a la lengua de Goethe (y de Hitler, como gusta de remarcar), pasando por las procelosas aguas del léxico gabacho (con desternillantes nuances de francophonie). Siendo él el Epigrafista, no podía sino existir bajo forma de insigne latinista, asistido, no poco, por vernácula y contemporánea versión. Dígase en su defensa (?) que, teniendo ocasión de aprender egipcio jeroglífico (que no hierático ni demótico, quede claro), rehusó (no sin un atisbo de duda, me recelo).

-         El Epigrafista tiene referentes fuera del alcance de la mente humana. La tendencia a lo absurdo impregna su mente. En sus vertientes más cultas, por supuesto, estamos hablando del Epigrafista: para que los ajenos me entiendan, al modo del famoso teatro o del dadaísmo. Tal característica ha sido vislumbrada por los versados en la materia a raíz de su particular sentido del humor, que en ocasiones deja huérfanos, recíprocamente, a la Madreconcarné y al Epigrafista ante las cómicas vicisitudes que acontecen en sus vidas. No tanto como a la insigne esposa del Maromen, por fortuna (que no lamentaremos, ya que dio origen al gracejo solitario), pero sí lo suficiente como para ser señalado. Superado el desconcierto inicial, los miembros del clan conocen y hasta aprecian esta singular característica. En aplicación de las leyes de la física, algunos incluso han cambiado reluctancia inicial por inductancia mutua (quizás simplemente es ósmosis, quién es capaz de conocer los misterios de la naturaleza), y se van haciendo partícipes de ella, cual la Maestra, Tom Bombadil, Baya de Oro, sus vástagos, y hasta la Princesa Chicle (no nos engañemos, el manejo universal de frases de Les Luthiers, lleva incontables lustros teniendo lugar entre el clan, por lo que la conjunción era fatal). Esta cualidad humorístico-absurda ha dado lugar a un banco de datos de frases homéricas que pueden ser usadas en cualquier ocasión. También es fuente inagotable de referencias a Elquenopuedesernombrado, y en cuanto tal, elenco de mantras del Ente, ignorando despreocupadamente el riesgo mortal que conlleva.

-         El Epigrafista sacrificaría un ojo, como Odín por beber en el pozo de la sabiduría de Ymir. Sin embargo, su tendencia epistemológica natural suele adquirir tintes exóticos. Anteriormente conocido como “la enciclopedia del fútbol” y, más recientemente, como “la enciclopedia del Metal”, puede trabar conversación con cualquier desconocido de cualquier nacionalidad haciendo referencia a algún reputado futbolista de dicho país, los años en que estuvo en activo y su oportuna intervención en algún partido internacional (a partir de octavos, tampoco quiero exagerar). En consonancia con la envergadura de sus guedejas (y, no nos engañemos, es casi clavado a Tony Iommi, por lo que el destino debe tener algo que ver) es aficionado a la música de acorde tritono, cuarta aumentada o quinta disminuida, lo que, teniendo en cuenta su natural, conlleva el entusiasmo por la sistemación erudita de los datos relativos al género. En este viaje es acompañado con gusto por Tom Bombadil, formando este fenómeno, como no, parte del Ente. Como en todos los amateurs de su especie, está marcado por la afición hacia unos, a la par que otros le resultan completamente indiferentes, y algunas facciones, simplemente aberrantes. Vosotros, seres profanos, no oséis meterlos a todos en el mismo saco o sufriréis la ira del Epigrafista en toda su terrorífica erudición.  

Esto es lo que deja traslucir algunas veces, pocas, solo cuando lo asalta ese grado de humanidad que aqueja a toda criatura de la mitología clásica. Quién sabe lo que habita su mente, en realidad.

Futuros hijos míos:
1.- No hay otro como vuestro padre. Ya os iréis dando cuenta.
2.- Hubo un tiempo en que el Ente no existía. Sé que parece increíble, pero es así. Algún día os hablaré de aquellos tiempos legendarios.
3.- No es tan difícil comprender a vuestro padre. En cuanto dominéis el latín clásico y otras tres o cuatro lenguas muertas lo tenéis chupado. No desesperéis. Hay algunas variantes dialectales que él dice no conocer del todo.
4.- La música que lo amansa y hace humano está en la parte de arriba de los CD. No suele ser necesaria, pero por si acaso.
5.- En cuanto a los usos musicales, os recomiendo vivamente seguir la estrategia de vuestros primos Hanuman y Güeroman. Esto es: uníos a él o de lo contrario sucumbiréis.